Centro de Psicología en Valladolid | Isabel Castillo | Nº de Registro Sanitario: 47-C22-0706

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Psicóloga infantil
en Valladolid

terapia psicológica para niños y desarrollo emocional

Cuando un niño o una niña no se siente bien, no siempre lo expresa con palabras. Lo manifiesta a través de cambios en su comportamiento, miedos nuevos, alteraciones en el sueño o un silencio que antes no estaba. Como psicóloga infantil en Valladolid, mi propósito es ayudar a los más pequeños a comprender lo que le ocurre con una intervención adaptada a su edad, y darles, junto a su familia, herramientas reales para avanzar.

Cuándo acudir a un
psicólogo infantil

Es completamente natural que las familias duden antes de pedir una cita. Es habitual preguntarse si lo que observan es propio de la etapa de desarrollo, si pasará con el tiempo o si están preocupándose demasiado.

Mi respuesta es sencilla: si algo relacionado con el bienestar de tu hijo o hija te preocupa, ya es un motivo válido para consultar. No hace falta esperar a que la situación empeore para pedir ayuda. En muchas ocasiones, comprender lo que está ocurriendo a tiempo puede marcar una gran diferencia.

Cada niño es diferente, pero algunos de los motivos por los que las familias suelen acudir a consulta son la ansiedad infantil, la depresión infantil, los problemas de conducta, las dificultades de aprendizaje, los problemas para relacionarse con otros niños, las rabietas que ya no encajan con su etapa de desarrollo, los miedos persistentes, la baja autoestima o los periodos de adaptación especialmente difíciles.

Señales que indican que tu hijo o hija puede necesitar ayuda psicológica

No existe una lista cerrada de señales, ni es necesario que aparezcan todas para consultar. A veces basta con que exista una preocupación mantenida o la sensación de que algo no va bien.

Algunas situaciones en las que puede ser recomendable acudir a un psicólogo infantil en Valladolid son:

  • Cambios importantes en el comportamiento, el estado de ánimo o una irritabilidad difícil de gestionar.
  • Aislamiento social, pérdida de interés por jugar o dificultades para relacionarse con otros niños.
  • Agresividad o problemas para gestionar la frustración.
  • Dolores de cabeza, de tripa o alteraciones del sueño sin una causa médica que los explique.
  • Descenso significativo del rendimiento escolar.
  • Miedos muy intensos que limitan su vida cotidiana.
  • Pérdida de habilidades ya adquiridas, como volver a hacerse pis en la cama o mostrar un lenguaje más infantil.

Terapia infantil en Valladolid: cómo trabajo

La terapia infantil es diferente a la terapia con personas adultas. Los niños muchas veces no expresan lo que sienten con palabras, sino a través del juego, el dibujo, la conducta o la forma en que se relacionan con quienes les rodean. Por eso, mi trabajo consiste primero en comprender qué está ocurriendo y qué puede estar expresando ese malestar antes de decidir cómo acompañarlo.

Antes de empezar a trabajar cualquier dificultad, me gusta conocer al niño o la niña más allá del motivo de consulta. Saber qué le gusta, cómo es, cuáles son sus intereses y aquello con lo que disfruta me ayuda a crear un vínculo de confianza y a adaptar las sesiones a su forma de ser. Dispongo de juegos, cuentos, materiales terapéuticos y diferentes recursos adaptados a cada edad y necesidad. Me gusta utilizar aquello que despierta su interés para que las sesiones sean un espacio donde puedan sentirse cómodos, seguros y con la confianza suficiente para expresarse a su manera.

Cada niño tiene una historia, unas circunstancias y una forma distinta de vivir lo que le sucede. Por eso no trabajo con soluciones iguales para todos, sino adaptando el proceso a las necesidades de cada familia y al momento evolutivo de cada niño.

Trabajo principalmente desde las Terapias Contextuales, un enfoque que me permite adaptar la terapia a las necesidades de cada niño y de su familia. Mi formación incluye un Máster en Terapias Contextuales y de Tercera Generación, donde profundizo en modelos como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Psicoterapia Analítico Funcional (FAP), la Terapia Dialéctico Conductual (DBT), la Activación Conductual o la Terapia Basada en Procesos. Además, incorporo herramientas como el mindfulness o EMDR cuando considero que pueden aportar valor al proceso.

Mi punto de partida es siempre el análisis funcional de la conducta. No me centro únicamente en el comportamiento que preocupa, sino en comprender qué puede estar intentando expresar ese comportamiento y qué necesita realmente ese niño en este momento de su desarrollo. Solo entendiendo el origen del malestar es posible ofrecer un acompañamiento adaptado a sus necesidades.

No espero que un niño confíe en mí desde el primer día. El vínculo se construye poco a poco, respetando su ritmo y creando un espacio donde pueda sentirse seguro para ser él mismo.

Mi objetivo es crear un espacio donde el niño pueda sentirse escuchado, comprendido y acompañado, favoreciendo que vaya desarrollando recursos para afrontar las dificultades con mayor seguridad y bienestar.

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

Adaptada para la infancia, ayuda a los niños a normalizar y dar espacio a las emociones incómodas (como el miedo o la frustración) en lugar de pelearse con ellas, facilitando la aceptación y compromiso con sus pequeños logros y valores familiares.

Terapia Dialéctica Conductual (DBT) y regulación

Pautas adaptadas para el entrenamiento en habilidades de tolerancia al malestar, ideales para niños con una alta intensidad emocional.

Mindfulness y Compasión infantil

Ejercicios breves y lúdicos de respiración y presencia para reducir la agitación mental, calmar la impulsividad y fomentar una relación más amable consigo mismos.

Abordaje del trauma y EMDR

Herramientas específicas para procesar de manera cuidada y segura vivencias dolorosas o bloqueos que el menor no ha podido integrar.

Mi punto de partida es siempre el análisis funcional de la conducta: no me limito a evaluar el síntoma superficial, sino que investigamos juntos qué función tiene ese comportamiento en su día a día y qué nos está queriendo transmitir el niño a través de él.

No existen dos niños iguales, por lo que no existen dos tratamientos idénticos. Construyo un espacio seguro y flexible para que vuestro hijo pueda comprender sus emociones, desarrollar sus fortalezas y crecer de forma saludable. Cada plan de intervención se construye a medida, en función de lo que el niño necesita y de su etapa de desarrollo.

Evaluación psicológica infantil: comprender antes de acompañar

Antes de comenzar el proceso realizo una evaluación psicológica infantil que nos permita comprender qué está ocurriendo. No se trata de un examen, sino de un proceso de valoración que ayuda a entender las dificultades del niño dentro de su historia, su momento evolutivo y su entorno.

La evaluación puede incluir entrevistas con la familia, sesiones de observación y juego con el niño y, cuando es necesario, pruebas adaptadas a su edad. Si resulta útil, también puedo coordinarme con el centro educativo u otros profesionales para obtener una visión más completa de la situación.

Después de esta valoración compartiré con vosotros una explicación clara de lo que he observado y de la propuesta de trabajo que considero más adecuada para vuestro hijo o hija.

La familia también forma parte del proceso

Un niño no crece de forma aislada. Su bienestar está estrechamente relacionado con las personas que le rodean y con los diferentes contextos en los que se desarrolla.

Por eso, la terapia infantil incluye también el acompañamiento a la familia. Durante el proceso resolveremos dudas, trabajaremos pautas que podáis aplicar en casa y, cuando sea necesario, mantendremos coordinación con el colegio u otros profesionales implicados.

Esto no significa buscar culpables ni señalar errores. Significa trabajar juntos para comprender mejor lo que el niño necesita y ofrecerle un entorno que favorezca su bienestar. Cuando la familia entiende lo que está ocurriendo y participa en el proceso, los cambios tienen muchas más posibilidades de mantenerse también fuera de la consulta.

Áreas de trabajo en psicología infantil

Atiendo a niños y adolescentes desde un enfoque y dentro de la psicología infantil en Valladolid abordo distintas situaciones. Cada caso es único, pero hay motivos de consulta que se repiten más que otros.

Ansiedad infantil y problemas emocionales

La ansiedad en niños se manifiesta de formas muy distintas a como lo hace en adultos: miedos intensos, dificultad para separarse de los padres, llanto recurrente, dolores físicos sin causa médica, perfeccionismo extremo. Los problemas emocionales en la infancia son más frecuentes de lo que pensamos, y tienen muy buena respuesta cuando se abordan a tiempo.

TDAH e hiperactividad: déficit de atención e hiperactividad

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad es uno de los motivos de consulta más habituales. Trabajo en el diagnóstico y tratamiento del TDAH desde un enfoque que combina psicoeducación familiar, técnicas conductuales, desarrollo de habilidades de autorregulación y, cuando es necesario, coordinación con neuropsicología o psiquiatría infantil.

La impulsividad, las dificultades de atención sostenida y los problemas conductuales asociados al TDAH no se resuelven con disciplina: se trabajan con un plan específico, adaptado a la edad y al perfil de cada niño.

Trastornos del aprendizaje y dificultades escolares

Cuando un niño no avanza al ritmo esperado, lo primero es entender por qué. Los trastornos del aprendizaje —dislexia, discalculia, dificultades en lectoescritura— necesitan un abordaje específico. Hago la evaluación correspondiente y diseño un plan de intervención coordinado con el colegio y, si es necesario, con otros profesionales especializados.

Problemas de conducta y trastornos del comportamiento

Las rabietas, la desobediencia persistente, la agresividad o dificultades para aceptar normas tienen detrás muchas posibles causas. Trabajo los problemas de comportamiento desde un enfoque emocional y conductual: entender qué hay debajo de la conducta y, a la vez, dar herramientas concretas a la familia para manejar el día a día.

Situaciones vitales difíciles: duelos, divorcios y cambios familiares

La pérdida de un ser querido, el divorcio de los padres, el nacimiento de un hermano, un cambio de colegio o de ciudad… son momentos que pueden desbordar a un niño. La terapia infantil le ayuda a poner palabras a lo que siente, a entender lo que está pasando y a integrar el cambio con menos sufrimiento.

En muchos casos, cuando los padres también están atravesando un proceso difícil, una terapia de pareja en paralelo facilita enormemente la recuperación del niño: cuando los adultos encuentran su propio equilibrio, el menor lo nota.

Un espacio pensado para la infancia

La consulta está ubicada en C. de Gabilondo 17, Valladolid, y cuenta con un espacio adaptado para que niños y niñas puedan sentirse cómodos desde el primer momento.

Dispongo de juegos, cuentos, materiales terapéuticos y diferentes recursos adaptados a cada etapa del desarrollo. Me gusta que la consulta sea un lugar donde puedan explorar, jugar, expresarse y sentirse seguros. Conocer sus gustos, aquello que les motiva y la forma en la que entienden el mundo también forma parte del proceso terapéutico y me ayuda a adaptar cada sesión a sus necesidades.

La atención se realiza principalmente de forma presencial. En algunos casos, especialmente con niños y niñas de mayor edad o para determinadas sesiones con la familia, también es posible combinar la atención presencial con sesiones online, siempre que sea la opción más adecuada para cada situación.

Acompañar a tiempo puede marcar la diferencia

La infancia es una etapa de grandes cambios y aprendizaje. Muchas dificultades forman parte del desarrollo y se resuelven con el tiempo, pero otras pueden mantenerse o hacer que el niño deje de disfrutar de su día a día. Cuando esto ocurre, contar con apoyo psicológico puede ayudar a comprender qué está pasando y ofrecerle el acompañamiento que necesita en un momento especialmente importante de su desarrollo.

El objetivo de la terapia no es que un niño deje de sentir determinadas emociones, sino ayudarle a comprenderlas, expresarlas y aprender a relacionarse con ellas de una forma más saludable. Del mismo modo, acompañar a las familias permite crear un entorno en el que el niño pueda sentirse seguro, comprendido y apoyado.

Cada pequeño cambio durante la infancia puede tener un impacto muy positivo en su bienestar presente y futuro: disfrutar más del colegio, relacionarse mejor con los demás, afrontar las dificultades con mayor seguridad o sentirse más tranquilo en su día a día.

Si tu hijo o hija ya ha comenzado la adolescencia, es posible que sus necesidades sean diferentes. En ese caso, puede resultar más adecuado un proceso de terapia para adolescentes, adaptado a esta etapa y a la forma en la que viven y expresan lo que les ocurre.

Pedir cita con un psicólogo infantil en Valladolid

Si has llegado hasta aquí, es probable que haya algo relacionado con tu hijo o hija que te preocupa. Dar el paso de acudir a un psicólogo infantil en Valladolid no significa que exista un problema grave ni que hayáis hecho algo mal. Significa que queréis comprender mejor lo que está ocurriendo y ofrecerle un espacio donde pueda sentirse escuchado y acompañado.

La primera sesión será un espacio para conocernos, hablar sobre vuestra situación y valorar qué está pasando. También podréis resolver todas las dudas que tengáis sobre cómo trabajo y sobre el proceso terapéutico. A partir de ahí, decidiremos juntos cuál es la mejor forma de acompañar a vuestro hijo o hija.

Si buscáis una psicóloga infantil en Valladolid, podéis poneros en contacto conmigo a través del formulario de la web, por teléfono o mediante Doctoralia. Estaré encantada de escucharos y de acompañaros en este proceso.

Preguntas frecuentes sobre psicología infantil

¿A partir de qué edad puedo llevar a mi hijo al psicólogo?

No hay una edad mínima estricta. He trabajado con niños desde los 3 años, adaptando la metodología a su nivel de desarrollo. En los más pequeños, gran parte del trabajo se hace con los padres, dándoles pautas y herramientas para acompañar al niño en el día a día.

Sí, conviene que lo sepa, y mejor con naturalidad. Le puedes decir que va a conocer a alguien que ayuda a los niños cuando algo les preocupa o les hace sentir mal, y que van a jugar y a hablar juntos. La transparencia ayuda a que el niño llegue sin miedo y se enganche al proceso.

Depende mucho del motivo de consulta y de la edad del niño. Algunos procesos se resuelven en pocas sesiones; otros, como los trastornos del aprendizaje o el TDAH, requieren un acompañamiento más prolongado. Después de la evaluación puedo darte una estimación más concreta.

El psicólogo infantil trabaja desde la terapia psicológica con el niño y la familia: regulación emocional, conducta, relaciones, situaciones vitales. La neuropsicología se centra en evaluar el funcionamiento cognitivo (atención, memoria, funciones ejecutivas). Cuando un caso lo requiere, coordino con un neuropsicólogo para que la evaluación sea completa.

No es obligatorio, pero es muy recomendable. Trabajar con ambos progenitores, independientemente de que estén juntos o separados, mejora claramente los resultados. En casos de separación, lo ideal es que ambos estén informados y alineados con el plan de intervención.

Sí. Atiendo a niños con TDAH, dificultades de aprendizaje, trastornos del comportamiento, problemas emocionales y otras necesidades específicas. Cuando un caso requiere intervención de otros profesionales, logopeda, neuropsicólogo, psiquiatra infantil, coordino con un equipo de confianza.

Es una de las dudas más frecuentes. La diferencia suele estar en la duración, la intensidad y el impacto: si algo persiste en el tiempo, es muy intenso o afecta a varias áreas de la vida del niño (colegio, familia, sueño, comida, relaciones), conviene consultar. La primera sesión gratuita sirve precisamente para valorarlo juntos sin compromiso.

Con niños, mi recomendación es presencial siempre que sea posible, porque gran parte del trabajo se hace a través del juego y la observación directa. Las sesiones de seguimiento con la familia sí pueden hacerse por videoconferencia si os resulta más cómodo.

Trabajo el acompañamiento psicológico de niños con TEA y de sus familias, especialmente en áreas como la regulación emocional, las habilidades sociales, el manejo de la ansiedad asociada y el apoyo a las dinámicas familiares. Para el diagnóstico específico del trastorno o para intervenciones más estructurales como terapia de lenguaje o estimulación específica, derivo o coordino con profesionales especializados en TEA (neuropsicología, logopedia), de modo que el niño reciba todo lo que necesita de forma integrada.

Sí. Con los niños pequeños, gran parte del trabajo terapéutico se hace a través del juego: es su forma natural de expresar lo que sienten, de poner en escena conflictos y de elaborar lo que les preocupa. Combino la terapia de juego con técnicas cognitivo-conductuales y de regulación emocional adaptadas a su edad, dependiendo del motivo de consulta y de cómo se sienta más cómodo cada niño.

 A través del formulario de la web, por teléfono o en Doctoralia. La primera consulta es gratuita y sin compromiso.